Hoy me he reunido con un cliente que estaba ofreciendo a sus empleados cursos online de 10 horas (curso convencional, navegación secuencial con capítulos) bajo la denominación de microformación. Mi cara ha bastado para que se diera cuenta de lo que pensaba 😀 😀

En su momento ya comenté mi opinión sobre las dudas que me plantea la duración real de algunos cursos online, pero la reflexión ahora es más sutil. ¿Qué duración se puede considerar microlearning y cual no?

Yo creo que el microlearning se puede entender desde dos aproximaciones. Por un lado, un objeto unitario, de muy corta duración que nos proporciona un conocimiento y/o aprendizaje. Por ejemplo, un vídeo de pocos minutos explicando un concepto o una idea. Puedes combinar ese recurso con otros de la misma tipología o diferente, por ejemplo una lectura a un blog, una infografía o un hilo de Twitter para conseguir un determinado conocimiento.

Y por otro lado, el microlearning puede ser un conjunto de recursos de corta duración agrupados en una secuencia didáctica (un microcurso :D). En este caso es dónde surge la duda del tiempo de dedicación efectivo y eficaz. Y aquí es dónde yo defiendo que una microformación (si asumimos denominarla así) no debería superar las 1-3 horas.

 

¿Porqué 1-3 horas es una buena medida para el microlearning?

Creo que es un tiempo adecuado para dedicarle a una actividad de conocimiento sin perder la atención y retener mejor los conceptos. Y una duración que no nos resulta pesada. Piensa en la dedicación promedio de las actividades que realizamos de forma periódica: una película, una obra de teatro, una comida, un concierto, un partido de futbol, un paseo o incluso el sexo. La duración de la mayoría de las actividades de ocio que realizamos nos supone menos de dos horas. Y dos horas (o tres) es una buena medida para el microlearning.

Alguien podría indicar (seguramente con razón), que consumimos mucho contenido en formato serie (que acumulado es mucho más que el tiempo que dedicaríamos a las películas) pero jústamente la potencia que tiene la duración de las series (entre 20 y 50 minutos por episodio) es que cuando nos ponemos delante de la pantalla para verla, sabemos que nuestra necesidad de atención está “controlada”. Y si luego queremos ver otro capítulo u otro contenido, es decisión nuestra.

El mismo criterio se puede aplicar a otras iniciativas de microlearning como Duolingo, o SoloLearn: pequeños impactos unitarios que se combinan en un aprendizaje mayor, pero que en sí mismos tienen sentido, lógica y funcionamiento autónomo.

 

Por eso mismo, el objetivo de los que nos dedicamos a la formación online ha de ser diseñar contenidos y secuencias didácticas que hagan que nuestros usuarios quieran adquirir nuevos conocimientos. Que les permita construir su propio aprendizaje.

Y para ello, en mi humilde opinión, es mejor pensar en impactos de formación más efectivas y cortas. 🙂

 

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