Leía de Ed Catmull, Presidente de Pixar Animation y Disney Animation, que en Pixar los cortometrajes son la forma de experimentar y aprender.

A lo largo del tiempo Pixar ha ofrecido cortos junto con sus largometrajes. Películas y microcontenidos de tres a seis minutos, que se iniciaron en los años ochenta, más desde la intuición de esperar que pudieran salir de allí grandes ideas, que por su rentabilidad directa esperada.

Sin embargo, desde finales de los 90, los cortometrajes se utilizan intensivamente desde otra perspectiva: la de desafiar al talento del propio equipo creativo, a probar, experimentar y desarrollar con nuevos contenidos, nuevas narrativas, nuevas tecnologías.

Así nació Geri’s Game. Un cortometraje que les ayudó a mejorar técnicamente en algo en lo que andaban más retrasados que su competencia: necesitaban mejorar en la renderización de personajes humanos (superficies irregulares en rostros y manos, en su ropa, en sus expresiones, …) para poder utilizarlo en futuras películas.

 

 

Ese reto en clave talento, es hoy uno de los argumentos de los cortometrajes. El reto de desafiar a los equipos a mejorar, exceler, perfeccionar, compartir conocimientos, experimentarlos … también para innovar.

 

Microlearning. Cuando menos es más

Hoy día en formación hablamos mucho de microformación y de microcontenidos. Igual que en la publicidad, el marqueting o la comunicación, conseguir que algo impacte en menos espacio y tiempo es un reto. En los modelos de formación clásicos siempre nos ha parecido que cuanto más mejor, algo que está cambiando actualmente. Ya podemos ver diferente enfoque en un MBA de grandes universidades con un trabajo de más de 60 ECTS, es decir más de 1.500 teóricas horas de formación y aprendizaje, respecto a iniciativas como ThepowerMBA, o el libro MBA Personal de bolsillo, o las colecciones de vídeos de innovación, empresa, economía en formato TED, MOOC, NOOC, ….

Sintetizar, resumir, concretar, esquematizar, relacionar, dibujar, presentar, ejemplificar, … es la “capa” pedagógica, didáctica, metodológica, que hace que un contenido no solo sea más “digerible” sino que sea más comprensible, más práctica, y más útil. Teniendo en cuenta que el enfoque pedagógico cuanto más visual y audiovisual mucho mejor. Y más aún, si añadimos una capa de storytelling y narrativa, captamos mejor la atención, y comprometemos mejor a la audiencia.

Y pensaba… ¿y por qué no desafiamos más a nuestros equipos a crear microcontenidos para compartirlos con otros compañeros? Profesionales de call centers, equipos comerciales, equipos de tiendas franquiciadas… podrían crear microcontenidos de entre 3 – 5 minutos sobre un producto, relación con clientes, experiencias de trabajo, etc.

O médicos, enfermeras, profesionales asistenciales pueden compartir experiencias de atención de enfermos, prevención de enfermedades, cuidado de pacientes, acompañamiento a familiares, técnicas asistenciales, protocolos o procedimientos clínicos… a través de un formato ágil que además potencie la autocreación y el talento interior de las organizaciones.

 

Trabajo colaborativo + talento interno como palanca

Hacerlo supone un reto en clave del propio equipo: la cohesión y su trabajo colaborativo en la preparación del mismo. Incorporar ese microcontenido a lo largo de un reto con un conjunto de microcontenidos desarrollados por otros equipos, supone convertir un juego, en una verdadera estrategia de gestión del conocimiento.

Preparar esos microcontenidos en equipo, hace que adquieran un mayor nivel de experiencia, aumenta su compromiso con los procesos de formación y aprendizaje continuo, en mayor medida que si vienen dados por un agente externo (consultora, escuela, etc). Así son sus contenidos. Es su proyecto y se sienten más comprometidos en su realización así como en la visualización, revisión y respuesta a los que hayan desarrollado otros equipos de su organización (máxime si además, esa cierta “competitividad” es buena y no tóxica).

Por tanto, la estrategia de uso de una herramienta de microlearning, como Snackson, permite reforzar los valores relacionados con desarrollo del talento, gestión del conocimiento, trabajo en equipo, aprendizaje continuo, colaboración, co-creación, etc.

Claro que, y no lo he dicho antes, … Geri’s Game de Pixar, con menos de cinco minutos, escrita y dirigida por Jan Pinkava, acabó ganando un Oscar, y sólo en Youtube cuenta con más de 6,5 millones de visionados.

Quizás en nuestra organización unos microcontenidos formativos desarrollados por los propios empleados nos ayudarán a corregir errores, a mejorar prácticas profesionales, a potenciar estrategias (por ejemplo de relación con clientes, de venta cruzada, de argumentación comercial, …) y esa pequeña inversión en microformación nos permite hacer palanca en negocio. Y es posible que podamos aprovechar esos microcontenidos para incidir en algo que a menudo tenemos en alguna de las paredes colgado, pero no siempre tan integrado: marca y valores de la propia organización.

Por cierto, en el vídeo hay un juego para incorporar dentro del cortometraje la marca “Pixar Shorts”. ¿Lo has encontrado?

¿Jaque? 😀

 

Oscar Dalmau

Gerente de Unió Consorci formació

 

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